“El camarero trabajaba en la máquina de café. Giró y colocó tres tazas vacías alineadas en la barra.

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– Observa bien estas tres tazas – le pidió a Ariadna.

– ¿Qué tienen de especial?

– Aparentemente nada – repuso él – ¿verdad que las ves iguales? –

– Si.

– ¡Pues no lo son!

Ariadna contempló expectante las tres tazas vacías mientras el hombre se disponía a  iniciar, feliz y sonriente, su explicación.

– He calculado que el contacto de un camarero con cada cliente que pide un café no supera en promedio un escaso minuto. Es el tiempo que suman el saludo y la pregunta: Qué desea tomar?, lo que te pide el cliente, cuando pones la taza sobre la mesa, la hora de pasar la cuenta y la despedida cuando se marcha. Son muchos momentos diferentes, pero el verdadero contacto entre el camarero y el cliente no supera en conjunto el minuto.

– Y qué significa eso?

– ¡Significa que es una oportunidad!. Independientemente de la calidad del café, que es lo de menos, en ese minuto el camarero tiene ante sí tres opciones o, mejor dicho, tres posibles resultados que dependen de su actitud.

Tras decir eso, hizo una breve pausa para encontrar las palabras más adecuadas. Luego explicó:

– En ese minuto puedes conseguir que la persona: se marche peor de lo que ha llegado si eres grosero, o bien puede irse igual de lo que ha venido si lo tratas con indiferencia. Pero también tienes la oportunidad de que salga del café mejor que como ha entrado si le regalas un poco de amabilidad.

– ¿Y eso es todo? -dijo Ariadna sin ocultar su decepción – Pero ¿qué tiene que ver eso con el sentido de la vida?

– Este es justamente el sentido de la vida!, y no solo para los camareros. Todos tenemos cada día decenas de pequeños y grandes contactos con los demás. Nuestro reto es conseguir el tercer resultado: que su día sea un poco mejor después de estar con nosotros. Este es el desafío! El premio gordo de cada encuentro!

Al escuchar esto Ariadna quedo pensativa. El camarero entonces le guiñó el ojo y se despidió así:

– Y ahora debo irme, tenemos muchos días que mejorar!.”

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(Fragmento extraído del libro “El laberinto de la felicidad” – Alex Rovira y Francesc Miralles)